jueves, 4 de febrero de 2016

Ámbito Familiar


El presente vídeo recoge algunas experiencias que se han realizado con las familias pertenecientes al nodo 3 en la localidad de Santa fe - Candelaria de Ámbito Familiar, modalidad implementada por la Secretaria de Integración Social de Bogota, en el marco del proyecto de primera infancia del distrito capital.

Gramalote, una historia por contar

-Mi mamá cuando llego aquí era muy joven, ahora tiene 100 años y no se le puede preguntar nada, pues no se acuerda-. Eso me decía doña Carmen, una señora que en sus arrugas se puede ver el paso del tiempo y los días vividos en su casa de paredes azules con parches blancos, donde se observa el estado de abandono y de pobreza en el que está; sin embargo, ella con orgullo sabe que su casa tiene un gran valor para el barrio y el municipio donde ha estado toda su vida.

Doña Carmen vive en el barrio Gramalote, llamado así gracias al pequeño río contaminado que pasa por su casa, el cual fue bautizado por los primeros colonizadores de estas tierras llaneras, debido a que sus riberas estaban cubiertas con una especie de pasto o gramínea conocida como tal, pero a medida que ha pasado el tiempo el barrio cambió de nombre a otro más moderno, tal vez haciendo alusión a que ella, como la mayoría de nosotros, pertenecemos a esa clase baja y sin recursos.

Comenta que cuando su mamá podía caminar esas tierras, era posible lavarse en el río, que venía del cerro La Estanzuela y bañaba toda la llanura en épocas de lluvia, jamás tuvieron que huirle, porque como fiel amigo, solo compartía las riquezas que éste traía, pero nunca entraba a su casa, ni a la de sus vecinos, como si lo hizo una tarde de miércoles la policía, cuando golpearon la puerta de enseguida y entraron a la casa sacando a la fuerza a los inquilinos que vivían allí, argumentando que tenían el derecho de hacerlo, pues la codicia de un puñado de ciudadanos decidían que hacer con esa casa y muy posiblemente con todo el barrio.

Esto fue lo que sucedió, a mediados del mes de febrero, cuando iniciaron las obras de “modernización” del centro de la ciudad de Villavicencio, para la construcción de la alameda en la ribera del caño Gramalote, proyecto que mejorará el entorno urbanístico, pero que desplazará a algunos ciudadanos de sus hogares que por años han vivido allí, pero también terminará de borrar un barrio que históricamente tiene un gran valor para la ciudad, pues es en éste, como doña Carmen lo comenta con su voz tímida pero segura, fue donde inició la ciudad.

Y digo terminará de borrar porque durante muchos años ha habido una serie de acciones sistemáticas para que el barrio sea borrado, pues primero fue el cambio de nombre de Gramalote a Barzal bajo, luego el abandono y falta de control por parte del estado que hizo de éste un sector lleno de cantinas, logrando que la ciudadanía lo repudie. Las invasiones constantes en la parte alta hicieron que el río se contaminara y lo olvidáramos. Ya ni si quiera aparezca en google maps ni su ubicación geográfica, y por último, el proyecto antes mencionado, aunque existía una placa a la entrada del barrio diciendo que era patrimonio cultural y nombraba a la calle como el Pedregal, fuera desaparecida y nadie de razón de esta.

Es triste ver cómo poco a poco acabamos con la historia que nuestros papás y abuelos construyeron cuando llegaron a ésta tierra que los adoptó como hijos. Es triste que, aunque el proyecto avanza, nadie se ha pronunciado, teniendo en cuenta que la ciudad tiene una academia de historia que puede recoger los vestigios que cuentan cómo inició la ciudad y realizar publicaciones. Un instituto cultural que puede generar espacios de reflexión en torno al barrio. Una casa de la cultura que rinde homenaje en su galería fotográfica a los primeros ranchos que se construyeron, y puede generar alianzas con instituciones para que generaciones venideras no olviden sus raíces. Diversas organizaciones sociales que utilizan su nombre podrían hacer veeduría para que estos atropellos no ocurran.

La ruta por la libreta

El año pasado a mediados del mes de octubre se me ocurrió la idea de sacar la libreta militar nuevamente, pues hace diez años atrás me la habían robado con los papeles, como no la he tenido que utilizar, no la había sacado, sin embargo, para buscar un empleo en algún cargo público, tener contratos públicos o por si se me da por hacer algún post-grado, me la exigen, decidí hacer las vueltas y me di a la tarea de averiguar. 

Recuerdo que en ese mes empecé la búsqueda en Internet, y di en el buscador como: sacar la libreta militar. Allí encontré una página del ejército que me decía lo siguiente:

Para obtener el duplicado para la libreta militar se debe realizar el siguiente trámite: 

1. Presentarse en cualquier distrito militar a nivel nacional
2. Dos fotografías fondo azul de frente con corbata
(Primera clase: de 2.5 x 4.5) 
(Segunda clase: de 3.5 x 4.5)
3. Fotocopia de la cédula de ciudadanía ampliada al 150%
4. Cancelar el valor correspondiente a laminación y expedición del documento (15% de un salario mínimo mensual vigente)
Para actualizar datos anexar a lo anterior:
- Profesión: fotocopia al 150% de la tarjeta profesional, acta de grado, fotocopia del diploma
- Cambio de tarjeta de identidad a cédula de ciudadanía (fotocopia de la cédula ampliada al 150% por los dos costados.

Después de hacer esto, como lo dice allí, me dirigí al distrito militar más cercano, el cual para Villavicencio es la séptima brigada, -si ese lugar que todos conocemos como el puente de la séptima brigada, allí donde están esos soldados detrás de unas rejas blancas, esas son las oficinas del distrito de Villavicencio-.

Madrugue y expectativo de la información que me iban a decir llegue, pero al hablar con un soldado de esos que prestan servicio militar y que por castigo o por palanca lo ponen a prestar guardia me dijo, “hoy no trabajan toca que venga la otra semana” recuerdo que era como un jueves.

Efectivamente a la semana siguiente fui, recuerdo que fue el martes y nuevamente estaba el mismo soldado, el cual me dijo que no había nadie porque se encontraban de vacaciones, al escuchar eso, respire profundo y le comente a que iba, el con voz de autoridad me dijo “tiene que ingresar a la página https://www.libretamilitar.mil.co/ y allí dar sus datos, colgar los documentos que le pidan, ahora todo se hace por medio de esta página”.

Siendo así, me fui nuevamente para mi casita y al día siguiente mire la página, me registre y leí el contenido; ésta sirve para Consultar el estado de la situación militar, expedir del certificado de la libreta militar, inscripción para la definición de la situación militar. Y averiguar por el estado de la situación militar, pero no respondía mi pregunta sobre que debía hacer para conseguir el duplicado de la libreta militar.

Al no encontrar respuesta decidí volver a la brigada al día siguiente, nuevamente otro soldado se encontraba en la portería, no me dejo entrar y al preguntarle, me dijo que tenía que hacer el procedimiento de la página, le explique lo que me había sucedido y su respuesta fue que “así hay que hacerlo” y se retiró sin decir nada más.

No quise seguir con el proceso y deje eso así, pero en diciembre seguí con la curiosidad y me arriesgue a hacerlo como si hubiera salido recién del colegio; me di a la tarea de ingresar a mi cuenta y completar los pasos que me decía la página. Di mis datos en el link que dice inscripción, allí encontré parte de la información que necesitaba, pues decía que si iba a sacar un duplicado tenía que anexar copia del denuncio y de la cedula a 150% en formato PDF, es así que seguí las instrucciones, pero al subirlos me salía un letrero de esos que dicen que había un error, intente subirlos como diez veces y siempre obtuve la misma respuesta de la página, los cambie de formato, les reduje la calidad y al final nada de eso sirvió, porque seguía obteniendo el mismo mensaje, al finalizar la noche, como a las diez, me di por vencido y apague.

Pasado la época decembrina, la comelona de fin de año, reuniones familiares, borracheras y demás. Y luego de enterarme que un amigo iba a sacar la libreta también; en enero me arriesgue nuevamente y le comente a él el caso para que no perdiera tiempo, de esta forma ambos nos pusimos las pilas y cada uno ingreso a la página, di mis datos y colgué los documentos nuevamente pero seguía saliéndome el mismo mensaje de error. Repetí el procedimiento como tres veces y a la cuarta logre ver el mensaje que me confirmaba que los documentos habían sido colgados satisfactoriamente.

Al terminar esto, la página dice que en los próximos días envían al correo personal un mensaje diciendo que se puede acercar al distrito militar más cercano a continuar con el trámite.

Teniendo en cuenta este mensaje me relaje nuevamente y espere uno, dos, tres días, una semana, al pasar la segunda semana y no recibir el correo me arriesgue, fui con mi amigo, nos tomamos las fotos, alistamos los documentos y nos fuimos para la séptima brigada nuevamente.

Recuerdo que eso sucedió en la tercera semana de enero, llegamos esa mañana y había gente haciendo fila, decidimos comentarle al soldado que estaba en la portería a que íbamos, la respuesta de este fue que necesitábamos una ficha para entrar. Ya sabrán ustedes como me puse en ese momento, pero manteniendo la cordura y aprovechando que el descontento era compartido me calme, por fortuna mi amigo que se encontraba allí hablo con él y este le dio las dos fichas para ingresar a las dos de la tarde.

Volvimos nuevamente a las dos de la tarde y después de casi cuatro meses, conseguía entrar al distrito militar como lo decía la página. Una vez pasamos la reja blanca que parece, divide la vida civil de la militar, donde en un lado somos ciudadanos y en el otro se siente que somos del rango más bajo de las fuerzas militares, nos requisaron, pidieron los datos, firmamos el libro de entrada y en fila entramos a la oficina. Siguiendo orden tras orden, “siga por aquí, siéntese aquí, cuando éste se pare, pase a la silla de él y así consecutivamente”; como maquinas nos fueron acomodando quedando casi de ultimas.

Eran las dos y media y pasaba la primera persona, a los veinte minutos la segunda y así sucesivamente, hasta darnos las cuatro de la tarde sentados, impacientes y con la vena brotada en la cien de desperdiciar media tarde, nos atendió el sargento primero.

Me pregunto a qué iba y le expliqué, me pidió los documentos, se los dí, pero al verlos sueltos me pidió la carpeta, le pregunte, “Cual carpeta?” me dijo “la carpeta cuatro alas blanca en la que tiene que traer los documentos”, le dije “eso no lo decía la página y nadie me dijo eso” en respuesta me dio un papelito, del tamaño de una boleta para ir a cine donde decía los requisitos: Fotocopia de la cedula ampliada a 150% por ambos lados, copia del denuncio de la pérdida del documento, tres fotos tamaño 2.5 x 4.5 si es primera clase y la carpeta cuatro alas blanca.

Afortunadamente él siendo persona me dijo “vaya consígala y entra nuevamente” sin mediar palabra salí corriendo rumbo a la Rosita, barrio más cercano a la brigada y después de preguntar como en tres papelerías conseguí la bendita carpeta. Me devolví rápidamente para la brigada, el soldado que ya me había visto me dejo entrar nuevamente, organice los documentos y fui donde el sargento donde me dijo, que esperara un momento ya me llamaba.

Me senté, eran las cinco de la tarde, espere diez, quince minutos y nada que nos atendían. A las seis él se percató de nuestra presencia, le dio la orden a un soldado que nos recibiera los documentos para revisarlos, se los dimos y al hacer la revisión, se dirigió a la oficina del mayor mientras nos decía que volviéramos al día siguiente a las siete de la mañana por la liquidación que ya estaría lista.

Al día siguiente madrugue, pero para el trabajo porque había dejado varias cosas pendientes, pero siendo la una y media de la tarde me dirigí a la brigada a reclamar la liquidación. Llegue a las dos y se encontraba el mismo soldado que el día anterior nos había atendido, así que le dije que iba a reclamar mi liquidación, pero la respuesta de este no fue la que esperaba. “hoy es viernes y los viernes no trabaja nadie aquí”

No les comento como salí de allí, solo sé que aproveche la tarde y adelante muchas cosas en el trabajo.

Pasó el fin de semana, el lunes y decidí ir el martes en la mañana. Cuando llegue, otro soldado que nunca había visto, estaba en la portería y nuevamente le comente que iba por la liquidación, la respuesta de éste fue que necesitaba la fichita para entrar, me aguante el mal genio y le comente en resumen toda la travesía que había tenido hasta el momento y que me parecía una falta de respeto. Una señorita de civil se acercó desde el lado de la reja donde estaba el soldado y le pregunto que sucedía, sin dejar que él le comentara le repetí la historia y ella me dijo “es que mi mayor es quien líquida y si él no está, no se puede hacer nada”.

Salí de allí y a la una y media de la tarde volví por la fichita, cuando llegue, el mismo soldado de la mañana me dijo que ya se habían acabado, con la vena brotada en la cien y tratando de canalizar esas malas energías que tenía, le pregunte a otro soldado, le resumí la situación o como dicen por ahí “le llore” para que este me dejara entrar.

De esta forma, nuevamente estaba adentro y como maquina obedecía cada orden que me daban, espere en la silla sentado, hasta que me dieron las cuatro de la tarde para que me tocara mi turno, pase donde el sargento donde le explique y este dio la orden al soldado, que averiguara donde el mayor si éste tenía mi liquidación.

Paso las cuatro y media y llego las cinco y el nadie decía nada, me pare hable con el soldado nuevamente y el mayor hizo su presencia, pregunto con voz de mando, quien lo necesitaba y una docena de personas se le abalanzo, fue escuchando y copiando en un papelito los nombres de las personas y el requerimiento, claro, no me quede atrás y le comente la situación.

Siendo las seis de la tarde y después de pasar a la oficina del mayor, hablar con él, decirle todos los inconvenientes que había tenido hasta el momento, entre ellos que no existe un lugar donde obtener información sobre cómo sacar el duplicado de la libreta y siendo éste el único, es casi imposible entrar, que era más fácil falsificarla que venir y perder dinero, tiempo, y energías, salí con la liquidación en la mano.

Ahora solo me queda pagar la suma de 97.000 pesos, volver por la fichita para después entrar, dejar la copia de la consignación cancelada y de la cédula ampliada a 150% y en un mes volver nuevamente por la fichita y reclamar el duplicado de la libreta militar.

De todo lo anterior me quedaron varias reflexiones, la primera, es que para el ejército Colombiano los civiles tenemos el menor rango de jerarquía, por tanto no merecemos respeto, nuestro tiempo no cuenta; las paginas creadas por el estado para facilitar la relación de la sociedad con las instituciones se convirtieron en una barrera más de acceso y dificultan los procedimientos y por último, los funcionarios públicos tiene que capacitarse en servicio al público y mejorar el sistema de información.

Reflexiones de una visita real

En los últimos días, gracias a nuestros medios de comunicación nos enteramos que a Colombia ha llegado de visita el príncipe Carlos con su señora esposa Camilla duquesa de Cornualles, dos personajes de la realeza Inglesa, que entiendo son dos personajes muy importantes.

Digo gracias a nuestros medios de comunicación, porque la parafernalia que le han montado es tanta que por una semana hemos olvidado los problemas actuales de nuestro país, o sino pregunten sobre el paro de la rama judicial, o cuales fueron los acuerdos concertados por el gobierno y las Farc. Por un momento los colombianos nos hemos salido de la realidad, ya que la farándula nos ha generado una cortina de humo en nuestras cabezas que hace que veamos la visita de estos personajes como lo último en guaracha y las problemáticas actuales las olvidemos.

Que probaron chontaduro, que le regalaron un poncho, un sombrero vueltiao y diversas cosas que humildemente nuestros campesinos y artesanos hacen con sus manos, lo curioso del caso es que el estómago de estos dos personajes es tan fino que muy seguramente, ese chontaduro les abra provocado una diarrea, -claro sin desmeritar las delicias de esta fruta Colombiana que para ellos, seguramente nunca en su vida la habían probado y muy seguramente, no lo volverán a hacer- el poncho no se lo quiso poner el príncipe para no arruinar su traje terciado y el sombrero le arruinaba su peinado perfecto.

Después fueron a ver una parte de un partido de Rugby, con jugadores de Buenaventura, Tierralta y Apartado “que hacen parte del programa Try Rugby, alianza de la llamada diplomacia deportiva de la Cancillería contra el reclutamiento armado de menores”, que si bien es un programa apoyado por la cancillería Inglesa, también debieron llevarlos a que disfrutara de los juegos autóctonos Colombianos, como un partido de tejo o una carrera de triciclos, de esas que se hacen en Medellín. Aprovechando que están en la capital, debieron pasear en bus o aún mejor en transmilenio, también pasar por la emblemática plaza España para que se sientan un poco en Europa y si quieren ir de rumba a cuadra picha.

Por otro lado, mirando este cuadro que en los últimos días nos han mostrado, me acuerdo la época de la mal llamada conquista, cuando un señor llamado Cristóbal Colon tocó las tierras de ésta América, dizque descubriendo un nuevo continente, donde fueron recibidos con bombos y platillos por nuestras tribus indígenas, dándoles regalos como pieza de oro, plata y bronce, frutos y muchas cosas más, -según relatan los historiadores- siendo el inicio de un saqueo permanente a las Américas que aún sigue y que gracias a los medios de comunicación y las grandes elites “celebramos” cada vez que alguien del antiguo continente nos visita.

Unos dicen que traen desarrollo, otros modernidad y muchos comen cuento de ayudas, como si este país necesitara más de la que hay, es odioso pensar de esta forma, pero es evidente que con todo el oro que tenemos, no necesitaríamos ayuda externa, pero que por culpa de la ambición de la misma élite que hoy recibe a estos personajes no están satisfechas nuestras necesidades básicas.

Mi punto a tocar es que aunque a nivel histórico nos arrodillamos cada vez que alguien nos visita, no podemos centrar nuestra atención en ellos, pues, a pesar de que el poema llanero -el ánima de sana Elena diga que “es una ley del llanero darle la mano al que llega. El que está adentro se atiende, el que está afuera, se apea, y con gran algarabía se le abre la talanquera como si fuera un hermano que de otras tierras viniera”- debemos centrarnos en nuestros personajes, brindar la misma amabilidad a los vecinos del barrio, fomentar y valorar lo nuestro, lo de nuestra tierrita; también, tener en cuenta que esa clase arrodillada que hoy en día esta de anfitriona, no representa los interés de la mayoría. Igualmente debemos tener presente nuestras problemáticas, ser conscientes que somos parte de la solución y que si empezamos a cambiar el canal, podemos empezar a cambiar nuestra realidad.

Para donde vamos

El día de hoy en una revisión muy concienzuda al informe final del proyecto de prevención de VIH que se ha venido trabajando durante el 2012 y el cual nos dieron una prórroga hasta el año 2015, me di a la búsqueda de algunas fuentes de información para que me dieran luces y datos de cómo organizar mejor la idea para hacer un escrito. Luego de consultarlas y leer en varios documentos por internet me preocupe y cambie un poco la idea del escrito que pensaba hacer.

La idea era escribir sobre el proyecto resaltando los resultados positivos y reflexionando sobre los negativos, sin embargo mirando los datos durante la consulta, veo que solo hay un resultado negativo el cual se ha sostenido durante el tiempo. Lo que logre fue darme cuenta de lo que muchos ya saben, y es que las instituciones como las Secretarias de Salud, Alcaldías, EPS, IPS y todo el sistema de salud no han querido ponerle el ojo a esta problemática, que desde 1983 año en el cual se detectó la primera persona con VIH en Colombia, se ha incrementado en 27 años a 78.999 casos por infección, afectando principalmente a hombres con un 67% y con un 33% a mujeres , lo que quiere decir que por cada mujer infectada, hay dos hombres con el virus.

Ante estos casos según el informe que consulte, que se titula COMPORTAMIENTO DEL VIH/SIDA DURANTE EL 2010 EN COLOMBIA, construido por el OBSERVATORIO NACIONAL DE LA GESTION EN VIH/SIDA, MINISTERIO DE LA PROTECCIÓN SOCIAL, estipula que -siendo el condón la mejor forma para prevenir el contagio, además de la decisión de no tener relaciones sexuales- se distribuyeron de forma gratuita 53.023.847 condones en el año 2010 en Colombia, siendo el departamento del Tolima el que más distribuyó, lo curioso del cuadro es que solo se encuentran con datos los departamentos de Tolima, Bogotá, Antioquia, Valle, Casanare, Cesar, Huila, Boyacá, Santa Marta, Santander y Barranquilla, queda la pregunta y los demás departamentos, incluido el Meta, ¿será que no repartieron?

En términos de acceso y control en caso de contagio, se encontró que las Tutelas puestas ante la defensoría del pueblo para tratamientos a nivel general durante el periodo del 2006 al 2008 fueron de 31.641, aunque gracias a la implementación de las guías y modelos de atención en enfermedades como VIH/sida e insuficiencia renal crónica, han disminuido las tutelas en los últimos 3 años.

Se pudo establecer en el documento anteriormente citado que existe un incremento en el número de casos notificados por VIH en población joven, la cual no le están llegando los servicios de prevención, pues mucha de esta población carece de medios para asegurarse y con la reproducción de valores, creencias, tabúes y prácticas que legitiman ejercicios desprotegidos de la sexualidad, sumado a la falta de información y asesoría, y la debilidad de los servicios de salud sexual y reproductiva empeoran esta situación a futuro.

A raíz de todo lo anterior, queda la reflexión sobre que pasara a futuro, siendo esto una situación que afecta a toda la población y que el gobierno aún no ha visto esta problemática como vital y la cual, parte de la solución se encuentra en la reducción de la brecha de servicios y medios preventivos, servicios comunitarios y de salud.

Algunas organizaciones de la sociedad civil han venido trabajando el tema, desde sus espacios comunitarios, algunas desde la misma clandestinidad, las cuales por su temor al rechazo y señalamiento no han querido mostrarse a la luz obteniendo como reconocimiento la satisfacción de un trabajo bien hecho, con personas que conviven con el VIH u otras que ya están con SIDA.

Sin embargo estas no pretenden reemplazar el trabajo que le corresponde al estado, pero si representa una ayuda significativa cuando el trabajo de pares, entre los mismos jóvenes o la misma población se desarrolla sin expertos, solo con la experiencia y algo de conocimientos, genera comportamientos sanos para la prevención del VIH

La tarea hay que hacerla y no hay que dar marcha atrás, últimamente se han venido creando redes entre organizaciones, se ha llamado al orden a las entidades y algunas ya han venido trabajando de la mano con la sociedad civil, solo esperamos que esto siga sucediendo y mejore a futuro, para poder observar algún día que esa tendencia a aumentar, posiblemente empiece a disminuir.

Por ocho mil pesos

El día de hoy mientras salía de clases del instituto donde estoy trabajando, un instituto técnico con modalidad de educación media por ciclos, para los que no conocen, son aquellos “Institutos Educativos” que con permiso de las secretarias de educación, en este caso de Villavicencio abren sus puertas para permitir que los jóvenes que necesitan trabajar y estudiar al mismo tiempo lo hagan, también para las personas adultas que quieren terminar el bachillerato.

Me acuerdo que mientras me encontraba en la puerta del instituto, reflexionando sobre el cómo hacer mejor mi trabajo con estos chicos y chicas, observaba como estos jóvenes salían despavoridos, unos a montarse en sus motos y otros corrían en dirección a la panadería que queda en la esquina, algunos subían a la avenida a coger la colectiva y unos pocos sencillamente se sentaban al frente como esperando a quien no iba a llegar, lo hiciera.

Estos chicos y chicas que asisten allí, tienen edades entre los 15 y 22 años, son jóvenes los cuales el sistema educativo no pudo con ellos, pues no encajaron en las aulas de clases, algunos pocos trabajan para darse una última oportunidad, y otros que si bien es la gran mayoría, sus padres aun los apadrinan y les costean sus gastos.

Mientras me encontraba allí, observando ese panorama, se me acerco el profesor de Español, un pelao de unos 28 años, más alto que yo y más gordo, de inmediato sentí la presencia de él, le pregunté ¿profe, que tal le fue con los chicos? La respuesta de éste fue, “yo les dije a los de decimo que nosotros necesitamos quien construya casas, nos venda tintos y gente que pase con carros de madera por las casas ofreciendo mercado campesino o como muchos los llaman lichigueros”.

Esta respuesta me puso a pensar y medite un poco sobre la situación, me acorde de las situaciones incomodas que he vivido estas últimas semanas trabajando allí y compare lo que vivía en este lugar con relación al monto que me ganaba ejerciendo mi profesión. Pensé en ello y le dije, “pero nosotros ganamos ocho mil pesos por hora y todo lo que nos aguantamos”, la respuesta del profe y de la secretaria que estaba al pie fue rotunda “profe, pero es que ustedes trabajan media jornada, tienen la otra media para conseguir otra entrada”, con estas palabras en mi cabeza, fui subiendo hacía la avenida a coger la colectiva.

Mientras subía, varias imágenes se me vinieron a la cabeza, y pensaba, por ocho mil pesos por hora, se tiene uno que aguantar que estos chicos y chicas lo insulten, le falten al respeto, lo culpen a uno por sus desgracias y lo vean como su enemigo, pareciendo que lo que buscamos según ellos, es dañarles su vida e impedirles ser ellos mismos, algunos dirán, eso es falta de manejo de grupo, falta de pedagogía, sin embargo más que falta de lo anterior, considero que es falta de familia.

Aunque no hay que desmeritar, que hay algunos como Carlos, un joven de grado 10° o de ciclo 5, que se ha dedicado a aprovechar la última oportunidad que sus padres muy posiblemente le estén dando para ser alguien, esperando que al graduarse de once, esto le sirva para labrarse un mejor futuro, o Claudia, que le toca trabajar de noche, en el día ocuparse de su hija y uno de sus hermanos y la cual está repitiendo la historia de vida de la mamá, que tuvo cinco hijos estando muy joven y sin embargo comenta Claudia con orgullo, que su mamá logró graduarse de once cuando tenía 40 años.

Historias como estas, o como algunas otras que de vez en cuando se descubren en esa casa de dos pisos, donde los grupos más numerosos son de 15 personas y la cual en manos de un rector, una secretaria y un número muy pequeños de docentes hacen lo posible para poder librar de la mediocridad a este puñado de jóvenes, que sumidos en la tecnología y el consumismo, no ven más allá del espejo, que todos los días les dice quiénes son y les deja ver, lo que ellos quieren ver de ellos, lo motivan a uno a pensarse la difícil tarea que hay que hacer para reeducarlos.

Indignación de un profesor

El día de hoy me dirigí a la alcaldía de Villavicencio, ansioso por buscar una oportunidad laboral en el campo público como docente provisional en alguna institución educativa. 

Estando allí, en primera medida fui a la oficina administrativa de la Secretaria de Educación para radicar mi hoja de vida, la cual tiene: el certificado de algunos congresos donde participe estando en la universidad, dos certificaciones laborales, copia de mi cédula, libreta militar y mis datos personales, un procedimiento que esperaba no me tomara mucho tiempo y fuera ágil, pero una vez estando allí, me acerque a una de las señoritas que atienden al público y le dije “Buenos días, vengo a radicar una hoja de vida para la secretaria de educación”.

La respuesta me indigno totalmente y lo primero que pensé fue que, además de la formación profesional, los cursos que tengamos y lo competentes que seamos, eso no sirve sino tenemos un padrino, pues la respuesta de la señorita fue: “nosotros no estamos autorizados para recibir hojas de vida, si quiere vaya saque una cita con el alcalde y se la pasa a él, o sino traiga una recomendación de alguien, de algún concejal o amigo que tenga, porque si no, la hoja de vida se le pierde”.

Considerando esto y como segunda oportunidad, me dirigí al cuarto piso, donde queda la oficina de la secretaria de educación. Estuve parado cerca de 10 minutos, esperando que la señorita que está en la recepción se desocupara, pues se encontraba ocupada buscando un estudiante dentro del sistema, requerimiento que le estaba haciendo otra señora.

Observando la demora y teniendo en cuenta que la respuesta que requería no tendría ninguna demora, le pregunte ¿señorita, como hago para radicar una hoja de vida?, esto fue como si le hubiera hablado a una pared, pues esta señorita, no hizo ningún gesto, de su boca no salió ninguna palabra, afortunadamente, al lado de ella se encontraba un estudiante del INEM, seguramente practicante de algo, pues éste fue quien reaccionó después del silencio de la funcionaria y me dijo, ya le averiguo y se dirigió al interior de las oficinas.

A los diez minutos, el estudiante regreso y me pregunto, es un docente, le dije sí, soy yo, luego de ir y venir nuevamente, me dijo que subiera al octavo piso, que allí me la recibirían. Esto fue un alivio y esperando que me recibieran mi hoja de vida, subí los escalones y una vez estando en el octavo piso encontré a una señora tratando de digitar algo en su computador.

Como era la única funcionaria que se encontraba allí, le dije, “hágame un favor, es que vengo a radicar una hoja de vida”. Esto hizo que ella reaccionara subiendo la cabeza y mirándome me dijo, aquí no recibimos hojas de vida, entonces le conté la travesía que estaba haciendo desde que había tocado el suelo de la alcaldía y me contesto en voz baja, “lo que pasa es que usted tiene que venir recomendado por alguien, o traer algún oficio de algún concejal o no sé, amigo político, porque si no, la hoja de vida pueda que se la reciban, pero queda en archivo y nunca lo llaman, así es aquí, es una rosca ni la berraca”.

Teniendo en cuenta esto, creo que mi gesto de rabia y de decepción se me noto, pues lo único que le dije fue gracias y di la vuelta para presionar uno de los botones del ascensor, que se encontraba subiendo pasando por el sexto piso.

Mientras esperaba que las puertas se abrieran, otra funcionaria se me acerco y me dijo lo mismo, añadiendo que “eso aquí es una rosca, imagínese que lleve la hoja de mi hijo a otra oficina y hace siete meses está allá, eso que yo trabajo aquí y no he podido hacer nada para que lo contraten”.

Al ingresar al ascensor lo único que hacía era reflexionar de la indignación y la rabia que le da a uno, darse cuenta que definitivamente los funcionarios públicos, no están para servirle al público, sino somos nosotros quienes les servimos a ellos y que definitivamente el estudiar cinco años, tener buenas notas, llevar unas buenas recomendaciones personales y profesionales, hacer cursos de actualización, participar en congresos no sirven al momento de acceder a un cargo como docente provisional de alguna institución pública; parece que lo único que sirviera es trabajar en alguna campaña politiquería, rendirle pleitesía a algún concejal y vender sus principios y conciencia.

Cartografiando nuestra ciudad

Y empezó la tarea, comentaba uno de los jóvenes de la plataforma, otro decía "ahora si iniciamos el camello" y por último, se escuchaba decir por ahí “pobre Didier, esta semana le va a tocar muy duro”; con estas palabras y con muchas expectativas, inició en esta semana de la juventud, la actividad de cartografía social juvenil, que al son de los tambores y trompeta de la barra Los del Sur Villao decidí describir un poco lo que sucedía aquí.

Siendo las casi dos de la tarde fuimos llegando en bandada. Cuatro carros con sillas, mesas, sonido y una gran expectativa de lo que sería el evento de inicio de la Cartografía Social Juvenil. Estábamos allí en el coliseo del barrio Comuneros, barrio perteneciente a la comuna siete de Villavicencio, acomodando todo mientras que al son de la música una vez instalada, uno a uno fueron llegando niños y niñas a ver que sucedía.

La gente, los vecinos del sector se asomaron a las ventanas, algunos arriesgados preguntaron y otros ya citados antes, empezaron a arrimar, como cuando las hormigas empiezan a llegar cuando hay un grano de azúcar en el suelo.

Al pasar una hora, con mucha expectativa y tratando de mantener el orden, Anderson se apropió del micrófono y como un maestro de ceremonia coordinó y organizó la vaina, pues niños corriendo, gritando, gente con caras de interrogación y algunos nerviosos se miraban por las graderías de este coliseo.

Después de dar la explicación e introducción, le cedió el micrófono a la chiquita que nunca necesita utilizar uno, pero que hoy lo tomó con una fuerza que al oír su voz, despertó a más de un distraído, saludando a todos y todas, y dando las explicaciones para organizar los grupos de trabajo.

Uno a uno se fue acercando. Los sabios: personas adultas y mayores para que nos contaran como era su comuna, su barrio cuando aún no existíamos, sin embargo entre ellos solo se escuchaba “Como será esta vaina, a que vine” mientras se desplazaban muy tímidamente y lentamente a la mesa de trabajo.

Luego al nombrar el grupo de presente, que era trabajado por los jóvenes, nadie llegó, temerosos éstos jóvenes se quedaron en las graderías, sólo se miraban unos a otros y susurraban entre ellos, esperando quien era el valiente en dar el primer paso y acercarse a la mitad de la cancha donde estaba el mapa.

Al nombrar al grupo tres, el futuro, representado por nuestra niñez, se abalanzó una horda de niños alrededor del mapa, que inquietos, ansiosos y sin temor tomaron asiento en el suelo haciendo toda clase de preguntas.

Anderson, tomó la palabra, hizo una segunda invitación a los jóvenes, los cuales temerosos y con un poco de vergüenza empezaron a acercarse uno a uno, hasta que al final estaba rodeado de jóvenes con caras de pregunta y sin saber que vienen a hacer.

Expectativos, uno a uno y con un poco de temor, se enumeraron de uno hasta seis para formar los grupos por cada uno de los derechos a trabajar. Mientras se realizaba esto, los integrantes de la mesa del pasado, casi silenciosos, en comparación al ruido que se generaba en el lugar, trabajan aportando sus conocimientos.

La actividad transcurrió en relativa calma mientras que era acompañada por el sonido de los tambores y trompeta de la barra Los del Sur Villao y las melodías de las decenas de voces entre niños, niñas, jóvenes y adultos que se encontraban aquí.

Observando al grupo del futuro, me doy cuenta que efectivamente la población infantil tiene que ser la que más atención le preste el estado, pues además de ser el futuro, también por su inocencia y muchas otras características, deben estar garantizados todos sus derechos, pero que desafortunadamente hoy en día en muchos sectores y barrios de nuestra ciudad, no lo están, pues así como en esta actividad, tiene el mayor número de facilitadores en comparación de los otros dos grupos, en la realidad debería ser igual.

La actividad continuó y lo único que cambio en el panorama, fueron los rallos del sol acariciando la espalda de algunos jóvenes, mientras pasaba la tarde se ven niños corriendo, algunos dibujando, orientados por los compañeros de la plataforma y niñas de la barra; chaquetas y buzos verdes se resaltan en el panorama, pero en especial, una camisa de color zapote con la palabra postobon en la espalda, que pasea en el coliseo recogiendo la basura en una bolsa.

Al cabo de un rato y gracias a los rallos del sol, que cada vez cubría el coliseo, nos desplazamos a uno de sus lados para dar inicio a la socialización dentro del grupo. De esta forma, un joven de cada grupo de los derechos tomó la vocería, algunos tímidos, otros forzados por sus compañeros y uno que otro valiente, empezaron a darnos su punto de vista del barrio y comuna, describiendo los lugares de riesgo, protección y tolerancia.

Risas iban y venían, algunas palabras jocosas y chistes males intencionados entre ellos y ellas, pero con mucho respeto se escucharon, compartieron y se conocieron, pues a pesar de convivir en el mismo contexto, o hasta en el mismo colegio, algunos nunca se habían encontrado.


La actividad finalizó a las seis de la tarde, recogiendo el desorden, rifando tres balones y compartiendo el refrigerio, la gente se fue retirando del polideportivo. Nosotros, agotados pero felices por la labor cumplida, tenemos la convicción de que gracias a la voz de estos jóvenes, algunos escolarizados, otros no, muchos con problemas familiares; esta actividad que hoy iniciamos y que la finalizaremos el próximo viernes, creemos, nos servirá para generar un trabajo basado en la realidad juvenil, en la vivencia diaria de estas comunidades, lo cual nos permitirá comprender mejor el territorio en el que vivimos y a ellos poder mirarse y tener un auto retrato de que es lo que tienen en su barrio y como poder ayudar a generar el cambio que cada uno y cada una queremos.




Cundi-la-marca-joven

El pasado fin de semana, exactamente los días 15, 16 y 17 de Febrero del 2013, Nikol, Alejandro y mi persona, en representación de la Mesa Departamental de Jóvenes del Meta (MDJM), respondimos a la invitación hecha por la Mesa Departamental de Cundinamarca (MDJC), al encuentro, realizado en el municipio de San Juan de Rioseco.

Encuentro que se realizó con varios municipios del departamento de Cundinamarca y que estuvo acompañado por departamentos como, Atlántico  Caldas y en este caso el Meta, con el fin de observar el proceso adelantado y compartir experiencias de organización  trabajo en equipo y concretamente, traernos ideas sobre la implementación del Estatuto de Ciudadanía Juvenil, ley aprobada por el Congreso de la República,  revisada por la Corte Constitucional y la cual le falta la firma del Presidente Santos.

Pero para adentrarnos a lo que se realizó allí,  es mejor ubicarnos geográficamente, para aquellos que no saben dónde se encuentra el municipio de San Juan de Rioseco, éste queda a la margen izquierda de la cordillera central, aproximadamente a 117 Kilómetros de la ciudad de Bogotá, donde la vía para llegar me recordó la carretera Villavicencio-Bogotá hace unos años atrás.

Es un municipio organizado, completamente limpio y con un calor humano agradable, afortunadamente, cuenta con una Alcaldesa cercana a la juventud y con un secretario de gobierno que ha venido trabajando en estos temas, durante largo tiempo, teniendo reconocimiento por algunas integrantes de la MDJC.

La actividad se programó desde el día Viernes con el recibimiento de las delegaciones en el parque central y luego el desplazamiento hacia la piscina municipal, un espacio abierto al público, donde el baño en la piscina cuesta $1.000 pesos, con un salón grande, para hacer eventos y la amabilidad característica de la gente Cundinamarques.

Al siguiente día  iniciamos con el abordaje de las realidades territoriales, un espacio, donde se evidencio el trabajo que existe en Cundinamarca en el tema de juventud y la apropiación que hay de algunos jóvenes con estos espacios, pues nos dimos cuenta que municipios como Beltran tenían el acompañamiento de la Comisaria, en el caso concreto de San Juan, se estaba facilitando los espacios; pero también, desafortunadamente existen en otros municipios donde no existe el mismo respaldo.
Luego iniciamos una actividad de conceptualización, donde nos correspondió apoyar los conceptos de Organización  Espacio y Proceso, actividad que la llevamos a cabo y donde logramos que los jóvenes comprendieran estos conceptos desde su diario vivir, con algunos ejemplos cotidianos y sin caer en la letra ladrilluda de la ley.

Al cabo de esta actividad, se dio una actividad lúdica de integración y al final de la jornada, fue la socialización del Estatuto de Ciudadanía Juvenil, la cual se dio de una forma dinámica  dando a conocer la estructura y esencia del mismo y haciendo ver que es necesario conocer el documento para seguir avanzando hacia la implementación del mismo.

Es indudable después de mirar toda esa variedad de jóvenes  que gran parte del departamento de Cundinamarca está compuesto por gente humilde y campesina, que a pesar de los problemas sociales que enfrentan algunos municipios por el olvido del estado, Cundinamarca es un departamento con grandes posibilidades de sacar a sus jóvenes adelante y que la juventud Cundinamarques, se encuentra en un proceso de organización juvenil, que si bien inicio muchos años atrás con el programa de Jóvenes Gestores de Paz, hoy en día se espera que la MDJC trascienda fronteras y como dicen ellos sea Cundinamarca la Marca Joven.

Una nueva oportunidad

El día de hoy, mientras me encontraba en mi casa, se me dio por poner un canal que casi nadie ve, pero sería interesante que algún día lo hicieran, este canal era el canal del congreso, sin saberlo me topé con la plenaria de la Cámara de Representes que se estaba realizando el día de hoy, ¡sí¡ el día 28 de agosto de 2013, observe muy detalladamente y viendo que estaban interviniendo la mayoría de los ilustres representantes sobre el tema del paro agrario, tome mi computador y me puse a escribir lo que decían estos.

No voy a empezar a relatar frases de estos personajes, pero si pude observar que la gran mayoría aboga por su departamento, algunos exponían la que estaba sucediendo en cada uno, otros como la representante del Meta Claudia Marcela Amaya del partido de la U, reclamaba que el Meta necesitaba la atención del gobierno, comentaba los avances que se han logrado y exaltaba que la protesta ha sido pacífica.

Reflexionando sobre la situación es claro que, si bien la problemática del campesinado ha sido histórica, y que el estado tiene una deuda inmensa con este sector, esta situación se ha agravado con la firma de los TLC y especialmente el firmado con los Estados Unidos. Lo dijo uno de los representantes “los Tlc, no favorecen a los países en desarrollo” y sabiendo esto, habiéndolo expuesto en los dos debates que se hicieron para la firma de este -pues hay que aclarar que existieron dos pasos para la aplicación del TLC con este país; uno fue cuando se firmó, que sucedió en el gobierno de Uribe y el otro, fue la modificación que se hizo, por petición de los Estados Unidos en el gobierno Santos- este tratado fue aprobado tanto por el congreso, como por la misma Cámara de Representantes por mayoría de votos.

Por lo menos, “en la cámara de representes fueron 85 los dirigentes que votaron a favor y en senado fueron 48”[1], dándole la certeza a santos de afirmar en ese momento que "Todos (los legisladores) están a favor del TLC.[2]", palabras pronunciadas durante la visita de una comisión de seis congresistas estadounidenses realizada para el año 2011.

Es necesario mirar en retroespectiva y no olvidar a personajes como Uribe y si quieren a los que están antes de ellos, hasta el mismo Andrés Pastrana, quien nos vendió la idea del Neoliberalismo como el paso hacia una vida mejor, también es necesario mirar a nuestros dirigentes, dirigentes, que hoy se solidarizan por el campesinado, pero al momento de tomar las decisiones lo hicieron a sus espaldas.
Igualmente, es necesario hacer un análisis a nuestro sistema  político y darnos cuenta en lo que se ha convertido, pues hoy en día nos tiene en la ruina, ya que como dice el dicho, el pueblo merece a sus gobernantes. Hay que ver que estamos haciendo para elegir a estos personajes que tienen el descaro de solidarizarse, cuando fueron ellos quienes gestaron todos los problemas, hay que mirar cómo se está haciendo política y que tanto la academia y la ciencia influye en las decisiones, pues aún no se conoce un estudio previo al TLC que como resultado o recomendación afirme que Colombia necesitaba esta clase de acuerdos comerciales, contrario a esto, si encontramos muchos artículos y estudios que nos dicen que tanto desfavorece esto al país

Creo que es hora de gestar una nueva forma de hacer política, y de hacer una sanción social a todos estos dirigentes, pues si bien no existe ninguna condena penal, disciplinaria, ni económica para castigarlos por su ineptitud, es necesario que el pueblo se manifieste, ya sea en las redes sociales, por medio de escritos, o aprovechando que se viene una nueva contienda electoral, sea el voto en blanco o el abstencionismo quien refleje este descontento con la clase dirigente, es hora de ver nuevos rostros en estos espacios legislativos, con nuevas ideas, e inclusive, darle la oportunidad a partidos que han estado marginados, es hora de hacer una real veeduría a estos dirigentes y más aún, es hora de insertarle ciencia a la política…

[1] http://www.polodemocratico.net/index.php?option=com_content&view=article&id=5245%3Aasi-voto-el-congreso-el-tlc-con-los-estados-unidos&catid=64%3Anacionales&Itemid=48

[2] http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-9190813.html

Soñando sueños



Una vez caminando hacia el colegio me topé con una piedra, ésta piedra no tenía forma, pues su contextura era árida, corrugada y de color grisáceo, de ella salía humo de color azul, al agacharme la tomé y sentí de inmediato su textura fría, la dirigí hacia mi nariz y empecé a olerla, sentía como ese humo azul ingresaba por mis fosas nasales y como le baja temperatura reemplazaba de ipso facto las altas temperaturas del interior de mi cuerpo.

Sentí de pronto que mi cuerpo cambiaba, de inmediato bajé la mirada y observé que mis pies se alejaban de mi vista y se hacían más pequeños, sentí un leve vértigo que hizo que me pasará un corrientazo desde los pies hasta la cabeza.

Estuve un rato estático, observando como cada una de mis partes cambiaban, pues ellas se hacían más grandes y anchas; los dedos se me agrandaron, la ropa se hacía más pequeña, la camisa se me rompía y la pierna se salía del pantalón

Al pasar un rato pude retomar la conciencia, y al escuchar el leve zumbido de una mosca parpadeé y me di cuenta de los cambios que había tenido, sentía que todo lo podía hacer, me sentía grande y de ésta manera solo pensé en una cosa, “ir donde mi amor platónico y pedirle que me quisiera” pues había crecido y tenía la figura perfecta que debía tener el novio de esa doncella.

Es así que me fui corriendo a la sala de profesores, por el camino me topé con un arbusto que tenía unas flores amarillas y sin pensarlo las arranque.

Seguía corriendo, y con la mirada fija en la puerta de la sala, observaba como ella se dirigía hacia mí, solo esperaba que la profesora de matemáticas no saliera.

Cada paso que daba era como un escalón más que subía en la escalera de la felicidad, la sangre me circulaba más rápido –muchos dirían que por culpa de la correría, pero yo sabía que era porque iba a decirle que la quería- mi corazón palpitaba con más fuerza, pues sentía que se me iba a salir del pecho, las manos me sudaban y la pobre flor sufría las consecuencias de mi fuerza.

De un momento a otro y sin darme cuenta estaba parado en la puerta de la sala de profesores, diagonal allí se encontraba el escritorio de la profe, me dirigí hacia él con la cabeza agachada mirando el suelo, anduve en línea recta sin toparme con nada –ese momento era yo y la profe, pues no escuchaba ni sentía nada a mi alrededor- al ver las patas de la mesa al pie de mis zapatos, subí mi brazo encima en la mesa con toda la fuerza que tenía, pues la pequeña flor que tenía en la mano se hacía más pesada a medida que se acercaba a la mesa, era como si la gravedad aumentará a medida que la flor se alejaba del suelo.


Después de poner la mano en la mesa, fui subiendo mi rostro suavemente y al observar el cuello de la doncella que me trasnochaba cerré los ojos y al abrirlos suavemente no mire nada más que el portón del colegio. En ese momento me di cuenta que todo había sido otro de los tantos sueños que he tenido, que yo no era sino un papel tirado en el suelo para la gente que pasaba por allí, pues la gente salía del colegio y hacían lo menos para evitarme. Pero allí estaba yo, con mi uniforme del colegio que hace dos años tenía puesto, y en la mano no tenía nada más que una botella del preciado líquido que me conducía a un mar de sueños fracasados, y al frente mío, al otro lado de la carretera se encontraba mi profe, la de matemáticas caminando hacia la carretera y a la cual siempre le fui indiferente, hasta cuando yo hacía parte de su curso en tercer grado.